Tam Castrillejo Fotografia



Renacimiento

¿Cuántas veces me he hundido? ¿Cuántas veces habré renacido ya? ¿Cuándo perdí la cuenta?

Una vez más pretendo resurgir de donde sea que me he perdido esta vez. Y, por mi propia salud mental, pretendo mantenerme viva largo tiempo.

La foto es antigua. Tanto como esa oscuridad que cada cierto tiempo me envuelve y me nubla. También pretendo ir creando más imágenes, poco a poco.


Hola de nuevo, supongo.


Escritura y comunicación

Pues yo no soy escritora. Sí, es algo que tengo muy claro. Y no, tampoco pretendo serlo. Es cierto que adoro escribir pero, entendedme, lo que disfruto es el propio acto en sí. Acariciar, con mayor o menor intensidad según la pasión que guíe mi mano, lienzos en blanco con mi pincel. Anotando palabras inconexas, frases imposibles e ideas sin sentido que imagino en mi mente . Y como finalidad la de convertir esa grafía ya existente en mi propio idioma visual. Lo cierto es que yo no soy escritora, yo soy fotógrafa. 


Aunque si me paro a pensarlo fríamente -o no tan fríamente- no estaría mal saber darle pasión a mis palabras. Son imágenes en mi cabeza y letras sobre el papel. Escritura y fotografía son dos lenguajes hermanos que utilizamos para vomitar lo que llevamos dentro, así que no es extraño pensar que podría gustarme saber utilizar ambos.


Y es que siempre me acompañan cuadernos en los que anoto esas palabras inconexas que os comentaba antes. Palabras fortuitas, lecturas impactantes, diálogos interiores. Pero cuando tengo que verbalizar lo que llevo dentro, empequeñezco. Quiero unir esas palabras, pero me quedo muda.


Yo no soy escritora. Y por eso estoy aquí. 


(mi primer acercamiento al mundo de las letras)


SerieFEM, 2018

Cansadas del rol de la mujer en el cine y en la pequeña pantalla, el colectivo WARMI y algunas invitadas expusimos el pasado marzo una serie de fotografías inspiradas en series y películas donde las mujeres adquieren protagonismo al fin, o donde cuestionamos de algún modo el sistema heteropatriarcal en el que vivimos.

Yo colaboré con una imagen del segundo grupo, de las que cuestionan. 

Viendo la imagen muchos de mi generación sabrán a qué serie hace referencia, porque crecimos con ella y fue una serie de culto para muchos. Ese marco y ese color son inconfundibles (creo) Yo siempre digo que, para mí, FRIENDS es la mejor serie de la historia. Lo pienso, me encanta. La he visto millones de veces (tanto que me sé muchos diálogos) y sigo riendo con cada capítulo. Y llorando en algún otro. Pero debo ser sincera y reconocer que es una serie cargada de machismo y homofobia. Al racismo directamente lo ignora.

Obviamente, para la mentalidad de la época ni se pensaba en eso. No es que fuera abiertamente machista ni mucho menos, pero sí que está cargada de micromachismos que hace 20 años teníamos muy interiorizados. Ídem con bromas homófobas, insisto. 

La parte buena es que hemos crecido con sus bromas pero, al final y a pesar de todo, muchos nos hemos puesto las gafas violetas y formamos parte del cambio. 

P.D. Sigue siendo la mejor serie de la historia.




Sin voz

Nunca tuve tanto que decir como cuando me quitaron la voz. Madrid, 2017.

Y es que hace unos días me censuraron en Facebook. Ya sabéis: mostré a una mujer desnuda y esta vez Facebook me castigó silenciándome por tres días. Gracias misóginos de mi muro.

Y me pasó eso que atribuyen siempre a Murphy: justo en esos días ocurrieron mil historias a mi alrededor, exposiciones y publicaciones artísticas, historias fotográficas deseosas de ser compartidas, multitud de debates sobre violaciones y juicios machistas y mil quejas por gritar… Y a mí me habían arrancado mi voz (como a Ariel, pero sin mi consentimiento)

Qué sensación más frustrante esa de no poder compartir lo que una quiere porque alguien decide silenciarte. Qué dolor no poder escupir cuando tienes tantos pensamientos (y mariposas desencantadas) por vomitar.

La parte buena de mis días silenciada ha sido una productividad que me ha sorprendido. Tal vez se avecinen próximos silencios, pero elegidos por mí.


(qué ganas de vomitar las putas mariposas)


#NOTaninfluencer

Hace no mucho perdí mi primer “trabajo” (de manera oficial) a causa de mi número de seguidores.

Qué mundo este, no? Donde lo importante ha pasado a ser a cuánta gente llega un contenido, independientemente de la calidad del mismo. Que ojo, no digo que es que mi trabajo sea la ostia y me lo merezca todo, ni mucho menos. Pero es que es la primera vez que me responden que NO porque no tengo los seguidores necesarios, no soy lo suficiente INFLUENCER… Y vaya palabra fea, verdad? A mí es que me gustan palabras con más fuerza, impactantes, sonoras.. como “berberecho” o “sororidad”, por ejemplo, e independientemente de los significados sentimentaloides que meta cada uno a sus palabras elegidas (otra palabra que me gusta, Sentimentaloide)

Pero INFLUENCER? Qué palabra más fea y más vacía de significado. Y encima en inglés, como si no tuviéramos palabras suficientes en castellano.. En fin, que ahora que me lo utilizan como barrera, aún me gusta menos. He dicho.


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